Ansiedad, angustia y depresión: ¿cuál es el mejor tratamiento natural?

Alternativas/complementos a la medicina convencional para tratar de forma natural la ansiedad, la angustia y la depresión.

En el último vídeo (os dejo el enlace aquí) os hablamos sobre el estrés y las consecuencias perniciosas sobre nuestro organismo. Recordemos un poco cómo iba en unos pocos tips:

  • El estrés provoca la liberación de una hormona llamada cortisol.
  • La subida de cortisol te permite hacer frente a las situaciones estresantes.
  • El cortisol destruye neurotransmisores, especialmente la serotonina.
  • El cortisol provoca subida de azúcar en sangre.
  • El cortisol hace disminuir el sistema inmunitario.

Con todo lo que ello provocaba, que era:

  • Sensación de poder con lo que sea.
  • Ansiedad y trastornos del sueño, (destrucción de serotonina y melatonina).
  • Puede conllevar problemas con el azúcar y pre-diabetes.
  • La persona queda expuesta a enfermedades por inmunodeficiencias.

Todo un panorama, vamos. En todo caso hoy queremos hablaros de una de las consecuencias más directas y desagradables del estrés: la ansiedad.

Además de la ansiedad mostraremos como tratar de forma natural la angustia y la depresión, ya que son partes de la misma moneda y se tratan de igual forma desde el punto de vista Ortomolecular.

Vamos a distribuir el artículo en tres partes: qué son estas enfermedades, que provocan y que pueden provocar y cómo tratarlas desde el punto de vista de la Naturopatía Ortomolecular. Así pues, vamos a ello.

¿Qué son estas enfermedades?

La ansiedad es una enfermedad que cursa con un síntoma físico de hiperventilación, sudor excesivo y falta de aire, acompañados todos ellos de una sensación de miedo no identificado. Vamos a explicar esto.

La ansiedad es un proceso en que el organismo intenta defenderse de algo. Al ser un miedo no definido, (esto quiere decir: no se sabe qué provoca el miedo), el organismo reacciona preparándose para la huida. ¿Cómo lo hace? Enviando más sangre a la musculatura para poder huir. Así, el corazón late con más fuerza y más deprisa, (de ahí la sensación de taquicardia), con la finalidad de enviar más sangre a las piernas para poder correr. Por ese mismo motivo, el organismo requiere de más aire y de ahí la sensación de que nos falta el aire. Por último, está la hiperventilación, provocada por todos estos síntomas fisiológicos de preparación para la huida.

Todos estos síntomas pueden conllevar otros secundarios, pero no menos importantes, como pueden ser náuseas, dolores de cabeza, mareos, descomposición… Todos ellos derivados de los principales síntomas de huida.

Todo ello viene derivado de un miedo no existente y no definido. Explicaremos esto también. Cuando tenemos un miedo definido, por ejemplo, a la oscuridad, podemos hacerle frente entrando en una habitación oscura y gestionando las sensaciones que percibamos de la oscuridad. Con la ansiedad esto no se puede gestionar del mismo modo ya que el miedo no es definido, es decir, no sabemos a qué tenemos miedo. De entre todos los miedos, el miedo a lo desconocido es el más aprensivo de todos. De ahí que la ansiedad sea tan desagradable.

La angustia, por otro lado, tiene componentes de la ansiedad, pero con una tendencia a la desesperación y a la depresión.

Por último, la depresión es la sensación de desesperanza y de que las cosas están mal. Nos imposibilita física, anímica y emocionalmente, haciendo en los casos más graves, que el que la sufre no pueda trabajar y muchas veces, ni levantarse de la cama.

¿Qué provocan estas enfermedades?

La ansiedad provoca una desagradable sensación de que las cosas no están bien y de que se escapan a nuestro control. La ansiedad no tratada correctamente suele derivar en ataques de pánico, que son mucho más desagradables y cursan con la sensación de muerte inmediata, como si nos fuese a dar un ataque de algo y nos tuviéramos que morir. En la mente de una persona que sufre de un ataque de pánico, la seguridad de que va a morir es muy clara, mientras que los que están cerca de esa persona no ven nada fuera de lo normal. Esas personas lo pasan muy mal. Por último, si los ataques de pánico no se tratan correctamente, a la vez que se trata la ansiedad, todo ello puede derivar en un TOC (trastorno obsesivo compulsivo), trayendo consigo algún tipo de fobia o miedo extremo tipo agorafobia, claustrofobia, etc…

Recordemos del vídeo anterior sobre el estrés que, al no tratar el descenso de serotonina, que es la causa principal del problema, la melatonina también desciende y empezaremos a sufrir trastornos del sueño. Nos empezaremos a despertar sobre las tres o cuatro de la mañana para no conciliar el sueño de nuevo.

Si todo esto no se trata: fatiga crónica, recordemos el anterior vídeo.

La angustia es igualmente una sensación muy desagradable y, efectivamente, puede derivar en ansiedad y depresión, ya que los síntomas son muy similares y ser de difícil diagnostico por parte del terapeuta o médico. En todo caso, la angustia nos puede hacer ver la vida sin esperanza y provocar una deficiente gestión de nuestras emociones, haciéndonos incompatibles con las relaciones sociales.

La depresión suele cursar más con angustia que con ansiedad. Sí que es cierto que al revés es más común. Es decir, sufrir de ansiedad y acabar padeciendo depresión. Esto sucede porque cuando tienes ansiedad lo pasas muy mal y, si esto se alarga en el tiempo, puede acabar deprimiéndote por falta de capacidad de gestión en momentos de crisis. De todos modos, la depresión puede ser muy inmovilizante. Hasta el punto de perder el contacto con otros seres humanos, aunque sean de la misma unidad familiar, perder el trabajo y demás. El desánimo que se siente con la depresión no deja que puedas desarrollar las cosas con normalidad.

¿Cómo lo tratamos de manera natural?

Pues bien, existe tratamiento natural para todo esto. Si recordamos el video anterior recordaremos que el origen de todo el problema estaba en el descenso de la serotonina, hormona conocida como “hormona de la felicidad”. Cuando está elevada nos sentimos positivos, alegres y demás, pero cuando baja empezamos a sufrir síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión.

Así, desde la Naturopatía trataremos el problema dando precursores de la serotonina como el 5-hidroxitriptófano (5HTP a partir de ahora). El 5HTP deriva en serotonina de modo que sube los niveles de esta hormona devolviéndonos la capacidad de gestión de nuestras emociones.

Tenemos que saber que el 5-HTP  necesita de magnesio y vitaminas del grupo B para poder absorberse correctamente. Así que nos fijaremos en que la ingesta de estos cofactores sea la adecuada.

También podemos dar inhibidores de la recaptación de la serotonina, como la hierba de San Juan o hipérico. La función de esta planta es la de inhibir la absorción de serotonina permitiendo que haya más biodisponibilidad. Es un buen compañero del 5HTP .

Otras cosas que se pueden hacer: la l-theanina es un aminoácido que nos sube la dopamina y nos baja la adrenalina, es decir, nos relaja físicamente y nos mantiene activos mentalmente. Ideal contra la ansiedad, además actúa rápidamente. El inositol también nos puede ayudar en casos de ataques de pánico. Las flores de Bach son un buen coadyuvante para momentos concretos...

En fin, existen multitud de ayudas naturales para tratar lo desagradable de la ansiedad, la angustia y la depresión. En el vídeo, a continuación, os lo dejamos explicado. Recordad que podéis consultarnos vuestras dudas vía email, teléfono, el chat o whatsapp.

Pau Elias Mondelo

Naturópata y Coach en Nutrición Ortomolecular
Colegiado Nº 3248 ONC Fenaco

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