Ansiedad, angustia y principio de depresión

¿Qué són y cómo les hacemos frente? Parece que está de moda tener algún trastornos del sistema nervioso y ya se los conoce como las enfermedades del S.XXI.

La ansiedad es una patología psicológica que cursa con una razón fisiológica muy concreta. La angustia y el principio de depresión se relacionan estrechamente con este proceso fisiológico, bastante claro de entender y fácil de corregir según los cánones de la medicina natural.

Épocas de estrés elevado por mil motivos diferentes como pueda ser un jefe poco tolerante, un compañero que nos hace la vida imposible, problemas de pareja, exceso de trabajo generalizado, los niños, la casa, etc… Requieren de un esfuerzo por el organismo para poder hacer frente a esas situaciones. Vemos cómo somos capaces de hacer frente a estas situaciones, pero salimos mal parados. Al cabo de X tiempo empezamos a sufrir de ansiedad, taquicardias, sudor frio de manos, sensación de falta de aire… Cuando dejamos que esta situación se alargue en el tiempo la cosa empeora y empezamos a tener trastornos en el sueño: nos despertamos a media noche y resulta muy difícil volver a conciliar el sueño.

El cansancio, la falta de descanso, la falta de sueño, la situación estresante por la que estamos pasando, todo junto hace una suma un tanto explosiva y, cuando decidimos poner cartas en el asunto y se lo explicamos a nuestro médico nos encontramos con que la solución pasa por tomar ciertos medicamentos nada recomendables: benzodiacepinas, inhibidores de la recaptación de la serotonina, relajantes musculares… Bien, el que haya tenido que tomar éstos fármacos ya sabe lo que producen en nuestro organismo. Os animo a que leáis el prospecto antes de tomar ninguno de estos fármacos, lo que pone en ellos no está escrito porque sí, tiene un motivo.

En estas épocas de estrés, que pueden derivar de infinidad de situaciones que no hemos sabido gestionar correctamente, nuestras glándulas suprarrenales, situadas encima de los riñones y con una forma parecida a la de una alubia, liberan una hormona que nos ayuda a enfrentar situaciones en que se nos requiere un esfuerzo mayor, tanto a nivel mental, como físico o emocional. Ésta hormona, llamada cortisol, se libera en grandes cantidades en sangre y te ayuda a adaptarte a la situación, dándote más capacidad para hacerle frente. El problema radica en que los niveles de cortisol en sangre no deberían permanecer elevados demasiado tiempo.

El cortisol no es malo, para nada. Cada mañana tenemos un pico de cortisol en sangre que nos ayuda a levantarnos y ponernos en marcha. Éste pico debe ir descendiendo y bajando igual que nuestra actividad durante el día hasta llegar al anochecer, en que los niveles son muy bajos y esto nos permite descansar.

En las personas con ansiedad, angustia o principio de depresión esto no sucede. Mantienen unos niveles elevados de cortisol en sangre y limita su capacidad de descanso.

El nivel alto de cortisol en sangre requiere un consumo muy elevado de ciertos nutrientes, la mayoría de ellos hidrosolubles, lo que quiere decir que se trata de nutrientes que el cuerpo usa y el sobrante lo desecha con la orina, así que podéis imaginar que iremos un poco faltos de este tipo de nutrientes. Sobre todo, nos referimos a las vitaminas del grupo B y a ciertos minerales como el magnesio. Éste elevado consumo de estos nutrientes nos lleva rápidamente a una carencia limitando la producción y transformación metabólica de otros nutrientes específicos para el estado de ánimo. Nos referimos, efectivamente, a la serotonina.

La serotonina es una hormona neuroconectora a la que solemos llamar “la hormona de la felicidad”. Cuando tenemos altos niveles de serotonina biodisponible estamos muy contentos, somos muy positivos, etc… El nivel bajo de biodisponibilidad de esta hormona nos acarrearán siempre ansiedad, angustia y principio de depresión.

El porcentaje más alto de serotonina se encuentra en el intestino, así se liga aquello de que con ansiedad sufrimos descomposición en muchos casos o llevamos las manos al vientre para indicar malestar emocional.

La serotonina es una precursora de la melatonina, otra hormona que fabrica nuestro organismo en el timo, bajo el esternón, y que regula nuestro ciclo del sueño. En seguida entendemos la relación entre la ansiedad y los trastornos del sueño.

Los bajos niveles de serotonina nos provocan la ansiedad y la angustia e incluso el principio de depresión y conlleva a un descenso en los niveles de melatonina que acaban por desregular el ciclo del sueño.

Bien, sabiendo todo esto toca poner fin a esta época de sufrimiento. La idea será siempre reponer los niveles de serotonina a su estado normal. Esto lo hacemos con precursores de serotonina, a saber: el triptófano.

El triptófano es un aminoácido esencial, esto quiere decir que nuestro organismo no lo sintetiza y que por tanto debemos obtenerlo de la dieta. El nivel de triptófano en la dieta suele ser bastante correcto, así que no debe preocuparnos. Lo que debemos entender es que en épocas en que se nos reclama más, esas épocas de estrés, debemos primar la nutrición y claro, bastante tenemos con soportar la situación estresante como para tener que gastar más tiempo en la cocina, es la hora de los suplementos.

El triptófano se transformará en 5-HTP (5-hidroxitriptófano), éste a su vez en serotonina y ésta en melatonina. Abastecer al organismo de una fuente extra de triptófano nos va a ayudar a subir los niveles de serotonina rápidamente y esto hará que desaparezcan esos desagradables síntomas de los que hablábamos al principio, sudor de manos, sensación de falta de aire, sudor frio, sensación de muerte inmediata, (esto último sólo cuando un ataque de ansiedad ha derivado en un ataque de pánico, que se producirá tarde o temprano si no ponemos solución a la ansiedad que sufrimos). Lentamente el organismo empezará a producir melatonina y descansaremos mejor, sin despertarnos y dándole el margen necesario al cuerpo para que se regenere y se recupere durante la noche. De este modo revertimos la situación.

Hay que tener en cuenta que para que el triptófano se transforme requiere de unos cofactores, de unos nutrientes muy específicos y que si faltan en el organismo van a limitar el proceso de recuperación. Éstos nutrientes son, como ya habíamos dicho antes, vitaminas del complejo B y magnesio.

También debemos tener en cuenta que el triptófano puede no transformarse en 5-HTP y sí en otras cosas como tiamina, alanina o en un simple metabolito, en un desecho.

La recomendación en estos casos será suplementarse directamente con 5-HTP, un complejo de vitaminas del grupo B y un citrato de Magnesio.
Tenemos un precursor de la serotonina y esto es fantástico. Ahora fabricamos más cantidad y seguro que los niveles suben lo suficiente como para restablecer nuestro día a día con normalidad. Hay que decir que a veces el problema no deriva de la mala producción de serotonina, sino de su consumo por parte de nuestro organismo. Es por eso que existen los inhibidores de la recaptación de la serotonina.

Vamos a explicaros con un poquito más de detalle en que consiste esto.
Bien, no es difícil de entender. Tenemos unos receptores neuronales para la serotonina llamados IMAO. Estos se dedican a coger la serotonina necesaria para otras funciones. Imaginemos una puerta en el interior de la neurona que recoge serotonina y que esa puerta está perpetuamente abierta. Toda la serotonina se precipita a entrar y no nos queda suficiente como para hacer frente a los requerimientos para nuestro estado emocional.

Es en esta situación en que damos inhibidores de la recaptación de la serotonina. Estos lo que hacen es cerrar esa puerta, dejando más serotonina biodisponible, lista para hacernos felices y liberarnos de la ansiedad, la angustia y la depresión.

Pues esto también lo tratamos con mucho éxito desde la medicina natural. ¿Cómo? Muy sencillo, tenemos una maravillosa planta llamada hierba de San Juan que hace esta precisa función. También conocida como hipérico, con un principio activo llamado hipericina, hace la función de cerrar la puerta de las neuronas recolectoras de serotonina.

Así tenemos 5-HTP como precursor de serotonina e hipérico como inhibidor de la recaptación de serotonina. Por un lado, fabricamos más y por el otro la mantenemos biodisponible para nuestra curación. Asunto resuelto.

Precauciones: triptófano, 5-HTP e hipérico no son compatibles con fármacos tipo ansiolíticos, relajantes musculares, inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, etc… Consulta con tu médico o terapeuta antes de tomar ningún suplemento.
En otra entrada hablaremos de cómo hacer frente al estrés sin llegar a sufrir de ansiedad, angustia o depresión. ¡Hablaremos de cómo hacernos súper-hombres y súper-mujeres!

¡Salud!

 

Pau Elias

Naturòpata y Nutricionista
Colegiado Nº 3248 ONC Fenaco

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