3 consejos para subir las defensas y mejorar tu sistema inmune

3 consejos para subir las defensas y mejorar el sistema inmune

¡Prepárate para el invierno!

Queda poco para la época más fría del año, en que nuestro sistema inmunitario, debido a la inclemencia del tiempo, sufre más. Es ese momento del año en que los patógenos, (virus, bacterias, hongos y parásitos), lo tienen más fácil para hacer mella en nuestros organismos, debilitados por el tiempo y por otro importante factor: la cocción. Sí amigos míos, cuando cocemos los alimentos estamos perdiendo gran cantidad de sus nutrientes que son sensibles a la temperatura.

Así pues, el invierno es un momento de prestar especial atención a nuestro organismo, a nuestro sistema inmunitario: el encargado de que no caigamos enfermos, nuestro muro defensivo frente a los males que acechan ahí fuera.

En este breve artículo te vamos a explicar cómo te debes preparar para el invierno, cómo debes actuar para tener un sistema inmunitario fuerte y que no caigas enfermo y, si caes, que todo puede ser, que dure el menor tiempo posible y que sea un estado no agudo, es decir, que no lo sufras mucho. ¿Me acompañas?

Primero de todo tenemos que valorar la situación personal que nos rodea. Cada persona es un mundo y el concepto de naturopatía tiene muy en cuenta este hecho. Así que os voy a hacer algunas preguntas, para que os situéis un poco en vuestra situación en concreto:

  • ¿Respetas los horarios de las comidas?
  • ¿Comes procesado o más bien fresco?
  • ¿Vas cada día de cuerpo (al baño)?
  • ¿Duermes un mínimo de 8 horas?
  • ¿Practicas algún deporte asíduamente?
  • ¿Tomas algún suplemento o complemento alimenticio?
  • ¿Meditas o practicas relajación?
  • ¿Tienes un estilo de vida higiénico?

Si has respondido sí a todas estas preguntas, posiblemente ya lo estés haciendo bien y leer este artículo o ver el vídeo relacionado te sirva para aprender alguna cosa más o poner al día aquello que ya sabías. Eso sí, te pedimos que lo compartas, porque no todo el mundo lo hace tan bien.

Si has respondido que no a la mayoría de estas preguntas seguramente eres un tipo de persona que los inviernos suele caer presa de alguna enfermedad, por leve que sea, como el catarro. Pasando por gripe estacional, intestinal, resfriado común, algún tipo de alergia… En fin, este artículo te va a ser de mucha utilidad y posiblemente encuentres ideas nuevas de cómo responsabilizarte de tu vida. En tu caso, por favor, también te pedimos que lo compartas ya que, seguramente, algún conocido tuyo también lo necesite.

Una vez terminados los preliminares y habiendo determinado nuestra posición en lo que respecta a nuestro sistema inmunitario, (muy por encima), os vamos a explicar qué debéis hacer para preparar un invierno de calidad, en lo que a vuestro organismo se refiere… Leyendo esto no os váis a librar de trabajar...

Os vamos a ofrecer tres frentes diferentes para que preparéis vuestro organismo para el duro invierno que se nos viene encima.

Punto 1: LA ALIMENTACIÓN.

La alimentación es lo que nos sustenta. Son las herramientas que nuestro organismo va a usar para llevar a cabo todos los procesos, arreglar los desperfectos, protegernos, eliminar excesos y toxinas…

Vamos a matizar una cosa que creo que es importante: los alimentos en sí no hacen esto, sino los nutrientes que de ellos sacamos. ¿Esto qué quiere decir? Esto quiere decir que tu puedes comer una manzana pero tu organismo se nutre de sus nutrientes. Existe un increíble proceso en el que de lo que te metes en la boca llega hasta la célula y todo ese proceso requiere de energía. Esa energía requiere de nutrientes específicos que a su vez, sacará de los alimentos que ingerimos. Ni que decir tiene que cuanto mejor sea nuestra alimentación mejores serán los procesos que nuestro organismo llevará a cabo en todos los aspectos.

Y esto es responsabilidad nuestra. Que una cosa esté en el supermercado no quiere decir que sea buena para nuestra salud. Si sois de los que aún pensáis que Sanidad mira por vuestra salud, lamento deciros que estáis jod…. En fin. Es responsabilidad vuestra decidir qué os vais a meter en la boca y, evidentemente, no será lo mismo comerse un bollo de chocolate industrial que un melocotón. Esa es vuestra responsabilidad.

A todo el mundo le gusta el chocolate, a todo el mundo le gusta el azúcar, a todo el mundo le gusta el gluten pero, ¿es lo que te conviene? NO.

Tu alimentación es determinante en el momento de decidir si vas a contraer una enfermedad o no. Así que tu alimentación está íntimamente relacionada con tu sistema inmunitario.

Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo es un dicho muy acertado para lo que el sistema inmunitario se refiere. El desayuno, lejos de lo que podamos pensar, no tiene por qué estar basado en cereales y leche, ni tan sólo café… Yo mismo suelo desayunar una ensalada con aguacate, tomate, mozzarella, nueces y arándanos azules. Pero podrías haceros unos huevos pasados por agua con un poco de arroz integral, o una tortilla de pimientos con un poco de tomate fresco en vinagreta… La idea y la diferencia en la alimentación, la mayoría de veces, está en el envase. ¿Qué quiero decir? Si se trata de un producto envasado o fresco. En fin, hay muchas formas de empezar correctamente aquello que va a entrar primero en nuestro cuerpo y, en caso de no tener mucha opción, nunca dejéis de usar un MULTINUTRIENTE, el producto más importante para esta época del año.

Recordad que con la cocción vamos a perder un montón de nutrientes. Estos pueden ser reemplazados por un multinutriente de calidad y deberíais tomarlo tanto si coméis bien como si no lo hacéis. Y el por qué es muy sencillo, te ahorras dolores de cabeza más adelante. Cuando sabes que tu organismo está cubierto, la tranquilidad que sientes y la tranquilidad que siente tu cuerpo es espléndida.

Por otro lado, tu sistema inmunitario requiere de muchos nutrientes para poder llevar a cabo sus funciones de manera lo más eficaz posible, qué es finalmente lo que queremos. 

Por último y para acabar por haceros verdaderos guerreros de la alimentación sana: AGUA. Bebed agua. Pero beberla correctamente:

  1. Fuera de las comidas: Para que no se mezcle con las digestiones y limitéis la capacidad de absorción de los nutrientes por la dilución que supondría poner agua en nuestros jugos digestivos.
  2. Beber sin sed: Cuando tenemos sensación de sed es que ya estamos padeciendo deshidratación con lo que ello presupone. Hay que dar breves sorbos de agua a menudo. Y esto se coge con la práctica.

Punto 2: EL ESTILO DE VIDA.

Ninguno de los puntos que vamos a explicar en este artículo es más importante que el anterior o que el siguiente. Lo cual quiere decir que el punto 1 es igual de importante que el punto 3 y que el punto 2. Debemos hacernos fuertes en los tres puntos para tener un sistema inmunitario de hierro.

En este segundo punto vamos a explicaros un poco sobre el estilo de vida. Con estilo de vida nos referimos a cómo llevamos nuestra vida en general y, como antes, te voy a hacer unas cuantas preguntas para que te puedas poner en situación:

  • ¿Te enfadas a menudo o por nimiedades? (Quizás esta pregunta la deba responder algún familiar)
  • ¿Tienes la sensación de que te falta tiempo, de que no llegas a todo lo que desearías?
  • ¿Practicas algún tipo de deporte?
  • ¿Tienes hobbies y les dedicas tiempo?
  • ¿Te gusta tu trabajo?
  • ¿Tu entorno te hace feliz? (Familia, amigos, relaciones…)
  • ¿Dedicas tiempo al ocio?

No te voy a dar una pauta para determinar qué es lo correcto y que no. Creo que está muy claro.

Uno de los principales problemas con una relación directa sobre el sistema inmunitario es el estrés. Tengo unos vídeos fenomenales sobre el estrés que te aclararán el qué, el cómo y todas las dudas que puedas tener al respecto. Te los dejo aquí al lado (vídeo estrés - vídeo estrés 2 - vídeo estrés 3).

Pero lo que es importante que sepas es que los niveles de estrés elevados son extremadamente perniciosos para la salud. Y lo peor de todo es que no nos damos cuenta hasta que suele ser demasiado tarde.

Por culpa del estrés elevado desciende bruscamente el sistema inmunitario permitiendo la proliferación de cualquier patógeno o patología. Por culpa de un estrés elevado los niveles de azúcar se disparan, permitiendo una posible pre-diabetes. Por culpa de un nivel de estrés elevado aparece la ansiedad, la angustia y la depresión, que si lo sumas a un bajo sistema inmunitario, la probabilidad de contraer una enfermedad se multiplica y que si le sumas que el azúcar rápido “nos hace sentir mejor” la probabilidad de contraer diabetes también se dispara.

¿Tan malo es el estrés? Bien, no, no tiene por qué serlo. El estrés es necesario en su justa medida como la mayoría de las cosas. Lo que sucede es que los niveles de estrés elevados nos ayudan a hacer frente a circunstancias en las que se nos reclama más de lo normal… y eso puede ser adictivo… ¿Qué quiero decir? Si tu ves que llevando a tu cuerpo y a tu mente a un nivel de estrés elevado tiras más, eres más productivo, tienes las capacidades aumentadas… ¿No desearías tenerlo siempre así? El problema está en que el organismo no puede soportar por demasiado tiempo ese estado. Cuando se mantiene en el tiempo, la liberación de cortisol, la hormona que regula el estrés, empieza a hacer de las suyas. Destrucción de catecolaminas y neurotransmisores, entre los que destacan la serotonina, la hormona del bienestar, que cuando la tienes elevada todo está bien, pero cuando baja, (y uno de los motivos principales de que baje es el estrés elevado), sufres de ansiedad, angustia y/o depresión, hace caer bruscamente al sistema inmunitario y eleva los niveles de azúcar en sangre, como ya habíamos dicho antes.

A partir de aquí, deberemos estar muy atentos a lo que vamos a hacer y no hacer. La mayoría de veces con alguna actividad que gestione el estrés suele ser suficiente: un hobby, hacer deporte, tiempo libre para uno mismo… pensamientos positivos, meditación… en fin, se me ocurren todos los del mundo. El estrés está bien para lo que está bien, pero no lo aguantéis demasiado ya que el precio a pagar es elevado.

Punto 3: LA SUPLEMENTACIÓN.

Recordad, ningún punto es más importante que otro. Necesitáis estar bien alimentados e hidratados, con hobbys y una sana forma de vida, además de suplementaros. Y os vamos a explicar por qué deberíais suplementaros.

La suplementación (o los complementos nutricionales) debes ser sólo eso. Añadir una mejora a algo que ya se tiene. La suplementación presupone que tienes una dieta adecuada, que dispones de una buena gestión del estrés, que haces las cosas correctamente. Y que quieres mejorarlas. ¡Por supuesto que si no lo estás haciendo bien debes suplementarte! ¡Crearás más carencias si no lo haces! Pero lo ideal es que el resto de cosas las hagas bien. De ahí que leáis en todos los botes de suplementos: “este producto no sustituye una dieta saludable y equilibrada”... En fin, pero si no tienes una dieta saludable y equilibrada, por favor, toma suplementos, que al menos cubriremos una parte.

Los suplementos potencian algo en concreto. La idea de tomar una Vitamina C, por ejemplo, viene dada porque pensamos que podemos tener un déficit, ya que nuestra dieta estará carenciada en esta vitamina, de ahí que la tomemos. Lo mismo sucede con otros suplementos. Pensamos que nuestra dieta puede ser deficitaria en un nutriente en concreto y lo tomamos en cápsula, perla, extracto o lo que sea. Esto lo he resumido mucho… Puede ser que nuestra dieta sea fantástica y que busquemos tener más cantidad de un nutriente en concreto porque las CDR (cantidad diaria recomendada) sea ridícula, o porque sabemos que una planta en concreto provocará un efecto en concreto sobre el organismo.

Quiero decir que hay muchos modos y muchos motivos por los que querer suplementarse, no sólo una dieta deficitaria. Por ello es muy importante que toméis un complemento nutricional sea bajo el asesoramiento de un profesional CUALIFICADO (lo he puesto en mayúsculas expresamente, ya que te puedes encontrar de todo por ahí). Pero, si como bien, ¿por qué debería suplementarme, entonces? El sistema inmunitario está muy ligado a la higiene y a la nutrición, es un hecho. Lo que sucede es que nuestro concepto de higiene y de nutrición no tiene por qué estar en absoluto relacionado con la realidad de cómo deberían ir las cosas, de ahí que aparezcan carencias o necesidades más concretas y, por tanto, la justificación de suplementarse.

Los suplementos para el sistema inmunitario son maravillosos. Lo estimulan para que sea capaz de responder a las amenazas que aparecen en el cuerpo cada dos por tres. Lo protegen y lo fortalecen. Os voy a hablar de los más importantes:

  • Equinacea: Una maravillosa planta inmunoestimulante. Lo que quiere decir es que estimulan al sistema inmunitario para que esté más alerta.
  • Propóleo: Antibiótico natural e inmunoestimulante. Además ayuda a proteger los pulmones.
  • Vitamina C: Necesaria para casi cualquier proceso metabólico del cuerpo y relacionada estrechamente con los procesos oxidativos del organismo. La Vitamina C es una de las precursoras de los más potentes antioxidantes de nuestro organismo.
  • Hongos medicinales: Reishi, Shiitake, Maitake, Melena de león, Champiñón del sol, Cordyceps… Todos ellos y muchos otros tienen una capacidad de modular nuestro sistema inmunitario excelente.
  • Uña de gato: Una planta que ayuda a nuestras defensas y a nuestras articulaciones a la vez. Con capacidad antiinflamatoria a la vez que inmunoestimulante.
  • Y muchos otros: astrágalo, lactoferrina, calostro, zinc, selenio, probióticos, cajeput, ravintsara… 

La verdad es que hay mucho para escoger y para todos los gustos, pero lo ideal es que un profesional te recomiende lo más adecuado para ti. Y recuerda, que te haya ido bien a ti no quiere decir que le vaya a ir bien a tu vecina. No recomiendes productos ya que por muy naturales que sean, tienen principios activos químicos que pueden reaccionar con algo. Recomienda profesionales, eso sí.

Por último recordarte: hay suplementos para todo. Así que si tu problema está en el estrés, es decir, si el origen de tu inmunodeficiencia está en el estrés, tu profesional te dará algo para el estrés, si el origen de tu problema está en otro lado, tu profesional te dará el suplemento que necesitas, pero ¿hay un suplemento que pueda tomar sin riesgo? Sí, lo hay. Y es el que recomendaría a todo el mundo, especialmente durante el otoño y el invierno: un multinutriente. Es el mejor suplemento para toda época de frío.

¡No dejéis de ver y compartir el vídeo relacionado!

Pau Elias Mondelo

Naturópata y Coach en Nutrición Ortomolecular
Colegiado Nº 3248 ONC Fenaco

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