¿Ardor estomacal? Remedios naturales para combatir el ardor de estómago

Acidez, reflujo gastroesofágico, ardor de estómago. Te enseñamos como combatirlos con remedios naturales.

Viene el tiempo de comer de todo fuera de casa, comidas copiosas, alimentos que no suelen estar presentes en nuestras dietas, comidas sazonadas, bebidas refrescantes, frías, con alcohol o azucaradas… Todos hemos sufridos de ardor de estómago o acidez alguna vez y, aunque a la mayoría de nosotros se nos pasa al cabo de un rato, hay otras personas que pasan por un auténtico infierno para liberarse de tal molesta sensación. Hoy os queremos dar unos consejos y enseñaros como combatirlos con remedios naturales.

Hay personas que sufren del reflujo gastroesofágico, una dolencia que permite el retorno de lo que hay en el estómago por el esófago, dañándolo seriamente pues, este, no está hecho para soportar el ácido clorhídrico del estómago. Para estas personas, neutralizar los ácidos del estómago es como para el sediento encontrar un oasis en medio del desierto. El alivio y la calma, que contrasta con la sensación de quemazón y acidez, les hacen depender rápidamente de fármacos.

Los fármacos “protectores del estómago” son en realidad fármacos antiácidos, lo que quiere decir que son inhibidores de la bomba de protones que libera el ácido clorhídrico hacia el estómago para deshacer los alimentos que allí caen procedentes de la masticación, a través del esófago. Un inhibidor de la bomba de protones hará que, a la larga, el estómago no produzca suficiente ácido clorhídrico para deshacer los alimentos. Estos alimentos a medio degradar no acabarán su proceso de degradación en otras zonas del sistema digestivo. Esto quiere decir, lo que no haga el estómago no lo hará el duodeno, lo que no haga el duodeno no lo hará el intestino y así sucesivamente. Sucede que, a la larga, tendremos problemas con la digestión de los alimentos, con la absorción de nutrientes, con carencias de todo tipo, hasta padecer alguna enfermedad por ello. Además, este tipo de reflujo, en que el ácido clorhídrico invade la cavidad esofágica, puede conllevar a llagas, mala deglución, dolor al tragar, multiplica las posibilidades de padecer un cáncer de esófago y de padecer una esofagitis crónica.

Por otro lado, los fármacos antihistamínicos o inhibidores de la bomba de protones limitan la absorción de vitamina B12 y de calcio, con lo que ello puede conllevar. Una disminución en la absorción de estos nutrientes esenciales tendrá consecuencias a medio y largo plazo en el organismo. Especialmente en la gente mayor, que tiene mayor dificultad en absorber nutrientes.

¿Qué podemos hacer?

A corto plazo, o de modo directo, existen algunas cosas que nos dicta el sentido común y que nos van a ayudar a mejorar la sintomatología.

Empecemos por lo que sucede después de ingerir alimentos. Si nos estiramos, por una cuestión de gravedad, favoreceremos el reflujo, así que deberíamos recostarnos, más que estirarnos. Esto tiene que ser con una inclinación de un 25 cm, pues demasiado provocaría presión sobre el abdomen y esto podría agravar la sintomatología, esa presión se trasladaría al estómago y de allí al esófago.

Otra de las cosas que sabemos que no debemos hacer es el beber dentro de las comidas. Efectivamente, añadir líquido, del tipo que sea, a las comidas, diluirá el ácido que producimos para degradar los alimentos que hayamos ingerido. Esto resultará en una digestión más lenta de aquello que tengamos en el estómago. Si tenemos que ingerir líquidos debería ser fuera de las comidas, 20 minutos antes o 1 hora después, es decir, antes de empezar a digerir o al terminar la digestión. Incluso las infusiones de después de comer deberían ser 1 hora después.

Otra de las cosas que los afectados han reportado como mejoría ha sido el dormir del lado izquierdo. Boca abajo presiona el abdomen y el estómago y empeora la situación. Los enterólogos dicen que, del lado izquierdo, por una cuestión de gravedad, favorece la anatomía.

Evitar la sal sería otra de las cosas para tener en cuenta, y en todo caso cualquier tipo de cloruro. En cambio, evitar las comidas ácidas no está del todo claro. Cierto es que los fritos, el picante, lo refinado no ayuda, pero otra cosa son las frutas que son ácidas. Por ejemplo, el tomate, la mandarina, el limón… Si cierto es que son frutas ácidas, aportan otra serie de nutrientes que son necesarios. Además, los estudios no determinan una mejora en aquellas personas que dejan de consumir frutas ácidas en comparación con los afectados que sí lo hacen.

Sabemos, además, que hay ciertos alimentos que están permitidos, como el zumo de patata, el vinagre de manzana, el chocolate, el kuzu, (raíz de Pueraria lobata, mirifica o hirusta), el fenogreco, el aloe vera… De todos modos, el peso determinaría en gran medida el padecer de reflujo, la grasa abdominal presionaría al estómago, que a su vez presionaría al esófago, provocando la conocida hernia de hiato. Por tanto, se ve una relación bastante directa entre el sobrepeso, la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico.

Conclusión:

Pérdida de peso, alimentos adecuados, posición correcta y mejorar las digestiones van a ser nuestro caballo de Troya para contrarrestar el reflujo y la acidez. Si necesitáis consejo personalizado no dejéis de contactarnos.

Pau Elias Mondelo
Naturópata y Coach en Nutrición Ortomolecular
Colegiado Nº 3248 ONC Fenaco

 

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